Mientras en el territorio nacional no se cumplen las leyes de protección ambiental, se trafica droga y mafias de todo tipo andan a sus anchas, la policía, que no cuida las calles de los ladrones y delincuentes, golpea a un manifestante. Para esto sobran recursos.
Una consigna política no se responde con palo, con golpes o con agresión.
Una persona armada con un garrote y protegida con chaleco antibalas, casco, botas y escudo, la emprende contra un muchacho desarmado solo porque éste dice en la calle lo que piensa.
Están sembrando vientos.
Costa Rica no merece este tipo de violencia.
Por favor, hagamos algo

