Constituirnos como un canal que permita elaborar propuestas, con el fin de que el desarrollo de Costa Rica sea una construcción colectiva donde todos y todas podamos tener ventanas de expresión, de crítica y de incidencia.
El país enfrenta hoy en día una
situación crítica.
Se predice que para Julio no habrá arroz. Quien sabe para
cuando se nos acabe el maíz, los frijoles y el resto de granos
básicos. Después de 20 años de decirnos que era
mas barato importarlos, ahora se admite que es mas barato
producirlos. Veinte años de una política neoliberal
contínua, una política que fue desmentida desde su
nacimiento.
Hoy en día, el (pseudo)presidente Arias dice
tener miedo de la situación del país, del crecimiento
de la pobreza y ante lo cual el no tiene ninguna respuesta concreta,
solo MIEDO. Pero también tienen miedo l@s costarricenses por
la inseguridad ciudadana. Estos temas han sido los más
mediatizados estos días.
Lo peor es que la pobreza y la delincuencia tienen
una incidencia casi simbiótica; una genera la otra. El
desempleo, el subempleo, el salario mínimo y los crecientes
precios de la canasta básica se suman y generan un panorama
alarmante desde el enfoque de un pronostico veraz sobre el
crecimiento real de la pobreza.
Pero en realidad todos estos factores se mantienen
en lo estructural de la pobreza, lo sustancial. Lo superficial se ve
en las calles: mas asaltos, mas homicidios, etc. En esto se enfocan
los medios. Con que finalidad se excluyen las verdaderas causas de la
creciente delincuencia en los reportajes amarillistas y alarmantes?
El penalista Juan Diego Castro salía en varios medios proponiendo medidas extremas de
seguridad al gobierno, o lo que se conoce como "medidas de mano
dura", proponiendo inclusive un futuro referendum, en una
excitación alarmista increíble: un espectáculo
para las cámaras. Días después se aprobó
en el Plenario Legislativo un presupuesto extraordinario destinado a
la compra de armas y chalecos para el Ministerio de Seguridad Publica
(como para celebrar la llegada de Geanina Del Vecchio).
Las famosas "medidas de mano dura" han
sido un desastre social en los países centroamericanos que las
han aplicado, como Honduras, Guatemala y El Salvador. En los tres
países se ha observado un crecimiento sostenido de las tasas
de homicidios conforme se implementan las medidas más
rigurosas de seguridad.
En Guatemala, donde se ha promovido fuertemente las
empresas de Seguridad Privada (como en nuestro país), se ha
visto el mismo resultado que en El Salvador y Honduras, e inclusive
se ha generado un nuevo problema ya que de las mas de 100 empresas,
solo 28 estaban legalmente inscritas.
En Estados Unidos, el utópico ejemplo
empleado por el sector "oficialista", también han
fallado las "medidas de mano dura". Basta comparar los
resultados de las medidas que se aplican en Boston (integrales, de
rehabilitación criminal) y las que se aplican en New York
(mano dura), y comparar las cifras.
Como bien señalan los especialistas en la
materia, las "medidas de mano dura" solo sirven para
campañas electorales. Carece de veracidad el argumento que
estas medidas son una solución pero calzan perfecto con la
demagogia de candidatos presidenciales.
Ante la situación actual del costo de la
vida, la proyección de la crisis de granos básicos, el
desempleo, y otros factores que todos conocemos, que van en escalada
y no prometen nada esperanzador, no hay mejor válvula de
escape que la inseguridad ciudadana.
No solo se logra distraer a las masas, viendo la
superficialidad del problema y no su estructura que tiene raíces
mucho mas hondas, sino que también se "alista el terreno"
para una campaña presidencial. Para un partido elitista,
desgastado y refrito (PLN o PUSC, sin dejar de lado al ML), donde no
existen nuevas propuestas y reiteradamente se recurre a la demagogia
(por ejemplo el 8% del PIB a la educación que prometió
Arias en campana), la inseguridad ciudadana viene como bendición
del cielo.
No importa que tan mal quede el país después
de los hermanos Arias, con una campaña centrada en la "mano
dura", así como lo fue la que le dio la presidencia a
Antonio Elias Saca (presidente actual de El Salvador), no es de
sorprender que el país siga estancado en el mismo escenario
bipartidista que creímos haber derrotado las pasadas
elecciones.
hola mi nombre es mariana robert y estoy realizando una investigacion sobre la relacion causal entre delincuencia y pobreza
me gusto mucho este articulo que usted escribio y me gustaria que me recomendara algunas fuentes para ayudarme con mi investigacion
mi correo es marianarobert@gmail.com para que me contacte
muchas gracias