Constituirnos como un canal que permita elaborar propuestas, con el fin de que el desarrollo de Costa Rica sea una construcción colectiva donde todos y todas podamos tener ventanas de expresión, de crítica y de incidencia.
Desde que los Estados Unidos sufrieron los ataques del 11 de septiembre del 2001, los ciudadanos de ese país y sus países subalternos (como el nuestro, no podemos negarlo después de las intromisiones del gobierno republicano en nuestros asuntos internos) hemos visto un crecimiento represivo que bien recuerda las olas (o los macanazos) de la guerra fría.
También, evidentemente, este alarmante aumento de la represión tiene que ver con la difusión que la Internet permite, pues las organizaciones de derechos humanos y los ciudadanos en general, tienen acceso a información que antes no alcanzaban, y pueden denunciar con una inmediatez imposible de pensar sin la tecnología.
El caso es que a partir del 2001, países como El Salvador, han aprobado leyes "contra el terrorismo" que criminalizan los movimientos y las luchas sociales de maneras solapadas. Esas leyes han servido para reprimir protestas de trabajadores, para perseguir vendedores de discos copiados sin licencia, para arrestar a periodistas y al personal de organizaciones sociales, y para amedrentar al fin a la población. Es claro, que el objetivo de los gobiernos en América Latina (y donde sea que haya voces contrarias a las estructuras de poder político y económico) es acallar las denuncias, asustar a la ciudadanía y eliminar cualquier foco de descontento popular.
pero esto no pasa sólo en El Salvador. Yo todos los días me agoto de leer las noticias: "En enero del 2007, nos llenó de tristeza e indignación la muerte del compañero Paúl Guañuna en manos de la policía cuando, con un grupo de compañeros, grafittiaba una pared. Él fue golpeado en la cabeza con un arma de los policías y arrojaron su cuerpo a la quebrada de Zámbiza donde perdió la vida" reportan desde Ecuador en una noticia que tiene como desenlace la condena de tres policías sin que el gobierno asuma responsabilidad alguna por sus políticas represivas.
Recuerdo los tristes acontecimientos en San Salvador Atenco y en Oaxaca, México cuando la población tuvo que recurrir a la violencia para enfrentarse al autismo y al descaro de las autoridades gubernamentales. Recuerdo también las pobres manifestaciones que se hicieron en Costa Rica, donde frente a la Embajada de México fuimos filmados por la policía y espiados por la Dirección de "Inteligencia y Seguridad", simplemente por ser diez personas sentadas con carteles.
Nos hemos venido acostumbrando, a que la policía vaya con cámaras a las manifestaciones, a que se vistan de civil y tomen fotos de nuestras caras, a que se nos coloque en listas de sospecha; a que en las embajadas, le nieguen la visa a estudiantes universitarios con beca, por haber participado en manifestaciones contra la guerra en Irak. No hemos pasado de la compasión y el "qué barbaridad", cuando han golpeado a compañeros en las manifestaciones y hemos permitido que se nos violen nuestros derechos al libre tránsito y a la protesta. Y así, dormidos, nos golpean fácilmente.
Hoy, encontré en ALAI, un artículo, titulado "¿Golpe de Estado?" del profesor panameño Marco Gandásegui y hay en él, amplias similitudes con nuestra situación, a pesar de que en Panamá las víctimas de la represión no han vivido para contar su historia: "El gobierno panameño quiere intimidar al pueblo para que no se pronuncie y para que no proteste frente a los cambios radicales que experimenta el país. Las transformaciones que se ven en el horizonte serán todavía más traumáticas. En cuestión de meses, han sido asesinados tres obreros de la construcción. La ciudadanía ha estado esperando que los tres casos sean llevados a juicio en forma transparente y rápida".
En Costa Rica, ya se anunció que "necesitamos" una ley contra el terrorismo. Pocos días después, se alertó a la población de una supuesta bomba en la Asamblea Legislativa. Puro cuento, pero bien podría convertirse en realidad. Porque nada mejor para un gobierno autoritario, que un acontecimiento que siembre el miedo entre sus gobernados, porque un país con miedo, es capaz de dejarse violentar los derechos más básicos. En Estados Unidos así lo han hecho, usando desde el terrorismo, hasta la gripe aviar y han convertido a los vecinos en sospechosos sujetos a denuncias anónimas. Vale más que tengamos cuidado, que abramos bien los ojos y nos cuidemos las espaldas; vale más que nadie se tape la cara en las manifestaciones, porque sólo así sabremos quiénes son los que van a empezar a sembrar desorden y a dar las justificaciones que necesita ese a quien llaman el "nóbel de la paz".
Hablando de terrorismo, este video clarifica el origen de las acciones de los Arias dirigidas a crear SHOCK en la poblacion